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Par Biomagnético

“La salud en los organismos superiores depende de su equilibrio interno”

Claude Bernard (1859)

  El Biomagnetismo o Par Biomagnético es una nueva disciplina terapéutica, que busca el equilibrio bioenergético basado en el manejo de la información energética. Constituida sobre los principios de la Física y de la Medicina Cuántica, su finalidad es reconstruir la Unidad Esencial del Ser Humano: todo es Uno; todo su ser es sólo esencia con distintos niveles de manifestación; Físico, Mental, Emocional...

   Definida por el Dr. Isaac Goiz Durán1 como “el conjunto de cargas que identifican la patología y que está constituido por dos cargas principales de polaridad opuesta, que se forman a expensas de la alteración fundamental del pH de los órganos que lo soportan”. Se basa en la aplicación de 2 imanes (en pares), uno en polaridad positiva (Sur) y otro en polaridad negativa (Norte), trabajando conjuntamente, conformando una excelente herramienta para corregir las alteraciones fundamentales del pH (Potencial de Hidrógeno o concentración de iones de hidrogeno que están contenidos en una de una disolución) de los organismos vivos, pues al nivelarse el pH, por medio del Biomagnetismo, se restablece y regula la salud.1Isaac Goiz Durán. El par biomagnético. Edit. Xalostoc y Centro de Investigaciones de Biomagnetismo Médico. 1995

  Sabemos que todos los fenómenos patológicos que dan origen y desarrollo a las enfermedades ya sean virales, bacterianos, micóticos, parasitarios, disfuncionales, tóxicos o genéticos están soportados por alteraciones del pH+ normal (Neutro) debido a que los microorganismos producen fenómenos bioenergéticos dentro de las células que infectan. Al aplicar imanes en pares (polaridad positiva y negativa) de manera conjunta, se trabaja sobre el terreno biológico, ayudando al organismo a recuperar su máximo equilibrio funcional (homeostasis) y el cuerpo mismo encuentra los medios para eliminar aquello que por alguna razón le estaba dañando.

   La aplicación de imanes, con el fin de equilibrar los campos magnéticos, genera la activación del terreno biológico e insta a que éste recupere sus capacidades de auto-regularse y recuperen su pH adecuado para la sangre, sudor, lágrimas, y el pH apropiado para cada uno de los órganos del cuerpo humano. Actualmente sabemos que los imanes de polaridad Norte ceden electrones generando alcalinidad y los de polaridad Sur “roban” electrones produciendo acidez. Por tanto, el grado de acidez o alcalinidad depende de la cantidad de electrones que tenga o le falten. Cuando se tiene equilibrio energético, significa que los electrones (-) están en la misma cantidad que los protones (+).

ANTECEDENTES

   Es una técnica que compila diferentes técnicas de la bioenergética humana, desde el manejo que hace de la energía de la Medicina Tradicional China (MTC), los egipcios, etc., por tanto, la terapia biomagnética no es una moda reciente, pues es posible investigar los antecedentes de su aplicación en la Era de Oro de Grecia y en el Egipto Antiguo, así como en las culturas de la India y otras culturas,

  Paracelso (médico suizo 1493-1541) atribuía a los imanes propiedades curativas, que actuaban como una continuación de la acción de los astros y utilizaba estos elementos para el tratamiento de los enfermos. Fue el primero en ser criticado por los científicos de su época. Sin embargo, sus teorías tuvieron seguidores, quienes publicaron posteriormente sus obras, esclareciendo la eficacia de los tratamientos por campos magnéticos.

  Entre otros podemos contar a Van Helmont (químico, físico y médico 1577-1644), quien estudió el efecto de los campos magnéticos sobre la salud

   Fludd (médico y astrólogo), en 1638, Creía, al igual que Paracelso, que el hombre está sujeto a las mismas leyes que gobiernan el Universo. Mencionó que el hombre tiene polos, tal como la Tierra

  El jesuita Kircher (1602-1680), Afirmaba que la Naturaleza toda es magnética y fabrico anillos, collares y pulseras con imanes con la finalidad de calmar dolores y equilibrar a las personas que padecían trastornos nerviosos.

  Franz Antón Mesmer, nacido en 1734, quien ejerció sus técnicas magnéticas en la ciudad de Viena, teorizó sobre la existencia de una energía universal, regida por leyes mecánicas, que por medio de sus movimientos, relacionaba a los cuerpos celestes, la Tierra y los seres vivos.

  M. H. Halpern demostró la importancia para los organismos vivos del campo magnético generado por nuestro propio planeta al introducir ratones en jaulas especiales y aislarles del campo magnético terrestre.

  La NASA comprobaría más adelante que al abandonar los astronautas el campo magnético de la Tierra padecían la denominada "enfermedad espacial", caracterizada por el desarrollo de osteoporosis y deficiencias en el sistema inmune.

  En esta línea en 1958, el doctor Nakawaka acuñó la expresión "Síndrome de deficiencia de campo magnético" para definir la dolencia de aquellos pacientes que presentan síntomas como rigidez de hombros, espalda y base del cuello, dolor en la parte baja de la espalda, migrañas, vértigos, sensación de pesadez, insomnio, estreñimiento crónico, lasitud general o desequilibrio del sistema nervioso autónomo. Nakagawa estaba convencido de que tales síntomas se debían a un desequilibrio de los campos magnéticos de los pacientes y de hecho obtenía muy buenos resultados cuando les sometía a tratamiento con imanes.

  ”Todas las funciones biológicas -afirmó por su parte el cirujano francés Ornego- son sumamente sensibles a la influencia de los campos magnéticos”. Las membranas, las mitocondrias intercelulares, las reacciones enzimáticas, los fosfolípidos, el metabolismo basal... Todo confirma el concepto de que la vida en la Tierra está sumergida en un mar de fuerzas magnéticas y que la persistencia de vida depende de que esas fuerzas permanezcan intactas."

  El paso siguiente fundamental vino con los trabajos del doctor Richard Broeringmeyer sobre Terapias Energéticas, Terapia Polar y la importancia del pH en la salud y, sobre todo, con el descubrimiento por parte del médico cirujano mexicano Isaac Goiz del Par Biomagnético en 1988, una concepción nueva que supone un paso adelante en lo que hasta ahora se conocía sobre el uso de imanes, su colocación y su relación con el pH. Y es que con la colocación de los polos positivos y negativo de imanes naturales de una potencia determinada en puntos específicos del organismo interrelacionados entre sí, Goiz ha conseguido aumentar los beneficios de los campos magnéticos en un amplio rango de enfermedades y conseguir resultados contundentes.

Es de destacar que con el Par Biomagnético se llega mucho más allá que con lo conocido como Magnetoterapia. Ésta había ya percibido desde hace tiempo efectos sedantes y desinflamantes con el polo norte del imán, así como estimulantes y aceleradores del crecimiento celular con el polo sur (para fracturas por ejemplo). Con el Par Biomagnético se dispone de un mapa exacto de puntos en el cuerpo, conociéndose donde exactamente se deben ubicar los pares de imanes para identificar un terreno biológico capaz de sostener microorganismos patógenos o una disfunción concreta y tratarlos adecuadamente.

 En resumen, la investigación acumulada hasta el momento demuestra que los sistemas vivos son muy sensibles a los campos magnéticos y que sus efectos alcanzan hasta el último rincón de nuestro organismo a causa del carácter penetrante del magnetismo. El cuerpo entero está movido a nivel celular por impulsos eléctricos y los campos magnéticos afectan a cada una de sus células. Por lo tanto los imanes, adecuadamente aplicados, pueden equilibrar los campos magnéticos y contribuir a corregir los desequilibrios metabólicos que están en el origen de buena parte de las enfermedades.

  La F.D.A (Food and Drug Administration. Agencia del gobierno de los EEUU responsable de la administración y regulación de Alimentos y Fármacos)   basada en estudios toxicológicos, ha declarado oficialmente que la aplicación de energía magnética no tiene ningún riesgo para la salud. Desde 1978, la F.D.A. acepta la utilización de aparatos electromagnéticos para atenuar los dolores, en especial los causados por fracturas.

 Algunos de los efectos que producen los campos magnéticos en los organismos vivos son los siguientes:

 1- Incremento de flujo sanguíneo y mejora de la capacidad de transportar oxígeno, facilitando la recuperación de la salud.

 2- Cambios en la migración de los iones de calcio, que proporcionan calcio a los huesos deteriorados más rápidamente.

 3- Se modifica el pH.

 4- Se incrementa la producción de hormonas de las glándulas endocrinas.

“Ahora nos damos cuenta de que el fenómeno de las interacciones bioquímicas y finalmente la vida misma tienen que ser entendidas en términos de electromagnetismo”.

Richard P. Feinman
Premio Nobel de física (1965)

 

 Enlace de interes:

www.medicinaparbiomagnetico.com